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La barbacoa es una excelente forma de cocinar todo tipo de alimentos al aire libre, y la morcilla no es una excepción. Este embutido delicioso y lleno de sabor se vuelve aún más irresistible cuando se cocina a la parrilla. Si quieres aprender cómo asar la morcilla perfecta en tu barbacoa, sigue leyendo.

  1. Elige una morcilla de calidad: Para obtener los mejores resultados, es importante seleccionar una morcilla fresca y de alta calidad. Busca una que tenga una mezcla equilibrada de ingredientes y un buen equilibrio de sabores. En nuestra carnicería de El Escorial o en nuestra carnicería en Santa María de la Alameda, podrás encontrar morcillas elaboradas artesanalmente procedentes de nuestra ganadería propia de cerdo ibérico
  2. Prepara la barbacoa: Antes de encender la parrilla, asegúrate de que esté limpia y lista para su uso. Asegúrate de tener suficiente carbón o gas para mantener una temperatura constante durante la cocción.
  3. Calienta la parrilla: Una vez que la barbacoa esté lista, enciende el fuego y deja que la parrilla se caliente. Es importante alcanzar una temperatura media-alta para cocinar la morcilla de manera uniforme.
  4. Pincha la morcilla: Antes de colocar la morcilla en la parrilla, hazle unos pequeños agujeros con un tenedor. Esto permitirá que el exceso de grasa se escape durante la cocción y evitará que la morcilla explote.
  5. Coloca la morcilla en la parrilla: Pon la morcilla directamente sobre la parrilla caliente. Si prefieres, también puedes envolverla en papel de aluminio para evitar que se queme o se pegue a la parrilla.
  6. Cocina a fuego medio-alto: Deja que la morcilla se cocine a fuego medio-alto durante unos 10-15 minutos. Dale la vuelta de vez en cuando para que se cocine de manera uniforme por todos los lados.
  7. Vigila el tiempo de cocción: La morcilla estará lista cuando esté bien dorada por fuera y caliente por dentro. Asegúrate de que esté cocida pero no demasiado hecha para evitar que se seque.
  8. Retira y deja reposar: Una vez que la morcilla esté lista, retírala de la parrilla y déjala reposar durante unos minutos antes de servirla. Esto permitirá que los jugos se redistribuyan y que los sabores se intensifiquen.
  9. Sirve y disfruta: ¡Es hora de disfrutar de tu morcilla asada! Puedes servirla tal cual o acompañarla con pan, salsa chimichurri o alguna otra guarnición de tu elección.

Asar morcilla en la barbacoa es una excelente manera de resaltar sus sabores y texturas únicas. Sigue estos consejos y podrás disfrutar de una morcilla perfectamente cocida en cada ocasión. ¡Buen provecho!

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